Experiencia estratégica versus inteligencia emocional: ¿cuál impulsa el éxito del liderazgo?

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Para los dirigentes persiste un debate atemporal: 

¿Es más importante poseer experiencia estratégica (una comprensión clara de la ventaja competitiva de su organización y la previsión para navegar en mercados complejos) o inteligencia emocional (IE), la capacidad de leer motivaciones, mostrar empatía y construir conexiones genuinas en todos los niveles?

En una encuesta reciente a ejecutivos, la balanza se inclinó decisivamente hacia la Inteligencia Emocional (IE). A menudo se la cita como el eslabón perdido para muchos líderes, ya que una IE baja propicia errores interpersonales y equipos desconectados.

Sin embargo, la experiencia estratégica merece la misma atención. Es el arte disciplinado de recopilar, sintetizar y aplicar conocimientos para fundamentar decisiones audaces y con visión de futuro. Considérelo como el norte de la organización: anticipar las disrupciones, aprovechar las oportunidades y orquestar los recursos para el éxito a largo plazo.

Nuestra investigación previa, que comparó la Inteligencia Emocional (IE) con la experiencia técnica, la coronó como la clara ganadora, influyendo en una amplia gama de competencias de liderazgo. Pero, ¿qué sucede cuando comparamos la EIE con la destreza estratégica?

Dentro de la investigación

Para explorar esta cuestión, analizamos un conjunto de datos global de 128.000 líderes mediante evaluaciones de 360 grados. Cada líder recibió retroalimentación de un promedio de 13 evaluadores: gerentes, colegas, subordinados directos y partes interesadas externas.

Identificamos 60 comportamientos de liderazgo diferenciadores, cuantificando tanto la experiencia estratégica como la inteligencia emocional de cada líder. Posteriormente, comparamos dos grupos marcadamente constantes:

  • Alto coeficiente emocional/baja estrategia: 22.445 líderes.
  • Alta estrategia/bajo coeficiente emocional: 63.556 líderes.

Esta comparación nos permitió aislar el atractivo relativo de cada capacidad. Los resultados fueron sorprendentes. Los líderes con bajo nivel de estrategia pero alto de inteligencia emocional superaron significativamente a sus homólogos en solo dos áreas: integridad y colaboración.

Por el contrario, aquellos con un alto nivel de estrategia pero bajo EQ obtuvieron resultados significativamente más fuertes en 14 competencias, desde la innovación hasta la comunicación.

El giro sorprendente: la estrategia impulsa la conexión

Un hallazgo sobresalió: los líderes con alto dominio de la estrategia, pero bajo en inteligencia emocional, sobresalieron incluso en áreas que asociamos con la inteligencia emocional. Se comunicaron con mayor eficacia, inspiraron mayor motivación y fueron más efectivos en impulsar la colaboración.

A primera vista, esto parece contradictorio. Se supone que la inteligencia emocional es la base del liderazgo relacional. Sin embargo, nuestros datos sugieren que la experiencia estratégica no solo coexiste con las habilidades interpersonales, sino que las potencia.

Los líderes estratégicos parecen cultivar un “efecto halo”, incorporando intuitivamente la comprensión emocional en cómo definen su visión e impulsan el rendimiento. En esencia, los pensadores estratégicos fuertes no son emocionalmente insensibles; son pragmáticamente empáticos y conectan la previsión con la motivación humana.

Por qué la perspectiva estratégica es una superpotencia del liderazgo 

1 Crea alineación y propósito 

Los líderes estratégicos sintetizan datos complejos en un “porqué” claro que resuene en toda la organización. No se limitan a establecer objetivos, sino que los conectan con una visión compartida que transforma a los equipos diversos en una fuerza unificada.

Nuestros datos refuerzan esto: los líderes con alta estrategia destacaron en “Promueve el cambio” (55.9) y “Establece metas ambiciosas” (54.2), superando a sus compañeros con un alto coeficiente intelectual. Esta claridad y alineación no son accidentales: son producto de líderes que ven tanto el bosque como los árboles.

2 Fomenta la innovación y la resiliencia 

Al explorar el horizonte en busca de tendencias y disrupciones, los líderes estratégicos encuentran oportunidades de “espacio en blanco” que otros pasan por alto.

Considere sus puntuaciones en “Innova” (54.0) y “Asume riesgos” (59.9), características de líderes que actúan con audacia, pero con una confianza basada en datos. Esto no es imprudencia; es evolución calculada.

Pensemos en líderes como Satya Nadella, quien llevó a Microsoft hacia el dominio de la nube a través de una combinación de visión estratégica y liderazgo empático.

3 Fortalece la confianza y la comunicación

Contrariamente al estereotipo del “estratega frío”, nuestros hallazgos muestran que estos líderes superan incluso en “Inspira y motiva a otros” (52.3) y “Se comunica poderosamente” (53.1).

¿Por qué? Porque la claridad estratégica reduce la ansiedad y fomenta la aceptación. Cuando las personas comprenden el razonamiento detrás de las decisiones, se sienten informadas, no ignoradas, y esa transparencia genera una confianza duradera.

4. Fundamenta la empatía en la acción

El liderazgo auténtico requiere más que compasión: requiere dirección. La perspectiva estratégica garantiza que la empatía conduzca a resultados productivos. Estos líderes no solo se preocupan por sus equipos, sino que los preparan para el futuro.

Esta combinación de previsión y empatía crea culturas donde las personas se sienten apoyadas e inspiradas para crecer.

La moraleja: Equilibrar la balanza, pero priorizar el horizonte

Nuestro análisis replantea el debate. Si bien la inteligencia emocional sigue siendo esencial para la conexión y la confianza, la experiencia estratégica emerge como un factor multiplicador, impulsando la innovación, la ejecución e incluso la comunicación.

Los mejores líderes no eligen entre ambos, los integran. Pero si estás decidiendo dónde enfocar tu próxima etapa de desarrollo, invierte en perspicacia estratégica.

Mediante coaching, planificación de escenarios y exposición interdisciplinaria, cualquier líder puede perfeccionar esta ventaja. Y como hemos visto en cientos de organizaciones, quienes priorizan la perspectiva estratégica no solo se adaptan al cambio, sino que lo definen.

Este artículo escrito por Joe Folkman ha sido previamente publicado en Zenger Folkman.

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