Artículo escrito por Cynthia González, consultora de talento de Grupo P&A
Sí, sé que estamos a finales de noviembre y que todavía falta un mes para la Navidad, pero una amante de esta época como yo no podía dejar de enfocar su último artículo del año en algo que conecta directamente con este momento: el teambuilding.
Aprovechando que el cierre del año es la época en la que más actividades de este tipo nos solicitan, he querido profundizar en cómo han evolucionado estas dinámicas y cómo pueden realmente generar valor para las organizaciones.
Y seguro os preguntaréis: si los teambuilding no son algo nuevo, ¿por qué hablar de ellos ahora?
La respuesta es sencilla. Aunque llevamos años hablando de estas actividades, hemos detectado un cambio radical en la orientación y la expectativa de estas experiencias. Lo que antes se concebía como una mera actividad lúdica para romper la rutina y pasar un buen rato, hoy se ha transformado en un instrumento estratégico para conectar con los valores de la organización, fortalecer la cultura y generar sentido de pertenencia.
Del juego a la estrategia: la evolución del teambuilding
Hasta hace poco, la mayoría de los teambuilding se centraban en actividades recreativas: gymkanas, deportes de aventura, concursos competitivos….Actividades que, si bien eran divertidas, tenían un efecto limitado sobre la cohesión real del equipo o la conexión con los objetivos de la empresa. El resultado era que muchos empleados las percibían como un “momento simpático” que no trascendía a su día a día laboral.
Ya no basta con regalar polvorones y pastas o montar el típico juego navideño: ahora buscamos actividades que hagan que el equipo realmente crezca, como si cada dinámica fuera un burrito sabanero cargado de aprendizajes que nos lleva al objetivo final.
“Los grandes líderes crean ambientes donde la gente se siente segura, conectada y motivada por un propósito mayor que ellos mismos”. Simon Sinek
Hoy, las organizaciones buscan mucho más. La pregunta ya no es “¿cómo hacemos que el equipo se divierta?”, sino “¿cómo hacemos que el equipo crezca, aprenda y se conecte con los valores de la empresa mientras se divierte?”. Y aquí es donde entra el teambuilding 3.0, que pasa de ser un evento aislado a convertirse en una experiencia alineada con la cultura y los objetivos estratégicos de la organización.
¿Qué buscan las organizaciones hoy?
En las conversaciones con nuestros clientes, hemos detectado algunas tendencias claras en cómo enfocar estas actividades de equipo:
- Conexión con los valores y propósito de la organización. Las empresas quieren que cada actividad tenga un hilo conductor que refleje su misión, visión y valores. Ya no basta con pasarlo bien; los empleados deben vivir y experimentar los principios de la empresa mientras participan en la dinámica.
- Generar accountability y responsabilidad compartida. Experiencias que enseñen a los equipos a asumir responsabilidades, comprometerse con objetivos comunes y reforzar la rendición de cuentas colectiva.
- Seguridad psicológica y confianza. Un buen teambuilding debe permitir que los miembros del equipo se sientan cómodos expresando ideas, proponiendo soluciones y compartiendo errores sin temor a ser juzgados. La confianza es la base del aprendizaje real.
- Flexibilidad y adaptabilidad. Actividades que puedan adaptarse tanto a formatos presenciales como híbridos o incluso asincrónicos, sin perder el objetivo de desarrollo.
Y por supuesto y, como no podía ser de otra manera, la razón principal por la que surgieron inicialmente sigue ahí y fortalecer la cohesión y la colaboración entre los miembros de un equipo u organización sigue siendo una necesidad. Las actividades actuales siguen buscando mejorar la comunicación, la cooperación y la resolución conjunta de problemas. No se trata solo de “hacer un juego”, sino de reforzar hábitos que impactan directamente en la forma de trabajar juntos.
¿Qué ofrecemos en nuestra organización?
Teniendo en cuenta estas necesidades, hemos diseñado y desarrollado propuestas que van mucho más allá de la diversión superficial. Nuestro enfoque se centra en crear experiencias que conecten directamente con el desarrollo de habilidades y competencias del equipo. Aquí os dejamos algunas de nuestras premisas:
- Dinámicas con propósito claro: Cada actividad se diseña con objetivos concretos: reforzar la colaboración, fomentar la confianza, generar sentido de pertenencia o fortalecer la accountability. Antes de empezar, definimos qué queremos lograr y cómo mediremos el impacto.
- Integración de valores y cultura: A través de las actividades, los participantes experimentan los valores de la empresa en la práctica. Por ejemplo, en un equipo que valore la innovación, diseñamos retos que requieran pensamiento creativo y resolución conjunta de problemas; en uno centrado en la excelencia, incluimos retos que requieran planificación y ejecución rigurosa.
- Incorporación de aprendizaje experiencial: Los equipos aprenden haciendo. No se trata solo de divertirse, sino de reflexionar sobre lo que ocurre durante la actividad y cómo aplicar esos aprendizajes en el trabajo diario. Cada dinámica incluye un espacio de retroalimentación estructurada donde se identifican aprendizajes y oportunidades de mejora.
- Adaptación a formatos híbridos y digitales: Con la llegada del trabajo remoto y los equipos distribuidos, hemos desarrollado dinámicas que funcionan tanto de forma presencial como online, y también opciones asincrónicas. Esto permite que todos los miembros del equipo participen, independientemente de su ubicación.
- Medición y seguimiento: Cada actividad se acompaña de indicadores para evaluar cómo impacta en la colaboración, la confianza y la cohesión del equipo. Esto asegura que el teambuilding deje un aprendizaje tangible y no solo un recuerdo divertido. Acompañamos nuestra dinámica de un informe final con conclusiones y plan de acción.
Algunos ejemplos de dinámicas realizadas este año:
- Mapa de compromisos del equipo: cada miembro define su rol y responsabilidades.
- Construir para perdurar: equipos distribuidos colaboran para construir una versión propia de los valores de la organización.
- Actividad de valores vividos: escenarios diseñados para experimentar valores en acción.
¿Por qué funcionan nuestras actividades de teambuilding?
- Conecta con la cultura de la organización: no es un evento aislado, sino un proceso que refuerza la identidad del equipo.
- Desarrolla habilidades transferibles: comunicación, colaboración, resolución de problemas, liderazgo, accountability.
- Genera sentido de pertenencia: los empleados sienten que su trabajo y sus experiencias están alineados con los objetivos y valores de la empresa.
- Se adapta a cualquier formato: presencial, híbrido o digital, siempre con impacto real.
- Deja aprendizaje duradero: cada actividad termina con una reflexión que conecta la experiencia con el trabajo diario.
Camino al equipo que queremos ser
El teambuilding ha dejado de ser solo un “momento divertido de fin de año” y se ha convertido en una inversión estratégica para cualquier organización que quiera crecer desde dentro.
Y si hablamos de Navidad, qué mejor momento para reflexionar sobre cómo apoyar y fortalecer a nuestros equipos, hacerlos sentir parte de algo más grande y preparar el camino para un nuevo año lleno de aprendizajes y crecimiento.
Porque como dice nuestro villancico favorito: “Con mi teambuilding sabanero voy camino del equipo que queremos ser”.
Y eso es exactamente lo que buscamos entre tazas de chocolate caliente, luces y adornos navideños; un camino de desarrollo, colaboración y sentido compartido.











