Crear procesos para el desarrollo de talentoTodo ser humano nace con algún (o algunos) talento, es decir, tiene alguna capacidad concreta que de manera natural se le da bien y que disfruta desarrollándola, ya que esto no le supone apenas esfuerzo. A este tipo de talento se le llama, talento natural o innato, ya que viene dado por la herencia genética del individuo. Si nos vamos a una escuela infantil, donde nos encontraremos a niños menores de 3 años, y nos fijamos en ellos, rápidamente podremos apreciar los talentos innatos de muchos de ellos. Podremos identificar al líder, aquel pequeño/a al que sigue el resto del grupo, también podremos identificar al mediador/a de conflictos, aquel que cuando dos alumnos se pelean por el mismo juguete, media entre ambos para que haya paz. Si seguimos observando, detectaremos a aquellos que destacan por sus habilidades físicas o musicales o intelectuales… Estos niños no saben lo qué son las técnicas de liderazgo, ni jamás han oído la palabra conflicto, pero de manera espontánea cada uno de ellos tiene determinados comportamientos naturales ante la misma situación.

Algunas competencias nos vienen dadas a través de nuestro código genético, pero ésto no quiere decir que sean las únicas que tengamos a lo largo de nuestra vida. Hay otras competencias que iremos obteniendo y desarrollando según vayamos trabajando en ellas y las ejercitemos continuamente, a esto es a lo que se conoce como talento adquirido.

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Estos dos tipos de talento acompañarán a todo ser humano durante toda su existencia, y pueden ser mejorados a base de estudio y práctica. Lo que diferencia al talento natural del talento aprendido, es que éste último requiere ser ejercitado constantemente, ya que de lo contrario podemos llegar a perder dicho potencial adquirido a través del tiempo. Si durante un largo periodo de tiempo, dejamos de practicar nuestro talento adquirido, en el momento en el que lo volvamos a ejercitar, nos daremos cuenta de que hemos perdido destreza y nos costará mucho volver al nivel que teníamos. Sin embargo, en esa misma situación, el talento natural no se vería mermado de la misma forma, ni con la misma intensidad y sería más fácil conseguir el mismo nivel de destreza que se tenía cuando se dejó de practicar.

De cara a las empresas, ¿qué interesa más en los recursos humanos de la misma, el talento natural o el talento aprendido? La respuesta es clara, interesa aquel talento que sea eficaz y que aporte beneficios a la organización, da igual si es adquirido o es innato, lo importante es que la persona lo posea y pueda usarlo provechosamente en la organización.

Muchas personas no descubren cuáles son sus talentos innatos, por lo que a pesar de poseerlos si no los han trabajado, desarrollado y mejorado, no sirven para mucho, ese talento se queda desaprovechado. Por tanto, los talentos naturales y los adquiridos hay que trabajarlos para que sean eficaces. El que alguien nazca con “madera de líder”, no quiere decir que esa persona vaya a ser un gran líder en el futuro. Si ese talento no es descubierto, recibe una formación adecuada y se trabaja intensamente en él, no servirá para alcanzar el éxito. Un claro ejemplo, lo tenemos en los deportistas de élite, los que llegan a ese nivel es porque tienen un talento natural que alguien ha descubierto, y gracias a un gran entrenador, un programa de enseñanza adecuado, mucho trabajo duro, y grandes dosis de sacrificio personal y, sobre todo pasión, consiguen destacar en su área. Desde el punto de vista organizativo, lo que interesa es el talento actual y en ejercicio.

Si nos enfocamos en el talento aprendido, existe en el mercado un libro de Malcolm Gladwell titulado Outliers. The story of success  (Los fuera de serie. La historia del éxito) donde formula la regla de las 10.000 horas, la cual dice que una persona para alcanzar la excelencia en una determinada competencia, debe de acumular 10.000 horas de práctica de la misma, lo que echando cálculos significaría dedicarle 40 horas semanales durante 5 años. Tras las 10.000 horas, el nivel alcanzado sería de experto. Quizás alguien no haya nacido con un determinado talento, pero puede convertirse en un experto dedicándole tiempo y esfuerzo.

 

P.S.- Mi maestro, el Prof. Mariano Yela, mediaba en las discusiones acerca de si la inteligencia era innata o adquirida, diciendo que las dos influían al 100% y que no tenía sentido dividir la proporción de cada una.

6 Comentarios. Dejar nuevo

  • hola, disculpe cual es su fuente, o de donde sacó el ejemplo de los niños con capacidad de liderazgo?

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    • Aparte de referencias bibliográficas como Covey, incluso El principito, los ejemplos son el producto de algunos trabajos, que hice en Alemania en Kindergarten y Kinderladen de Berlin para el Departamento de Etología Humana ( Prof. Irenáus Eibl von Eibesfeldt)

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  • Y poniendo todo nuestro esfuerzo posible, ¿ adquirimos el talento siempre, o a veces no ?
    Porque si es que no .. entonces ¿ para qué nos esforzamos?

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    • La primera condición de la Gestión del talento es que nos dediquemos a una aptitud bien seleccionada, debe ser una fortaleza y tener pasión por ella. Posteriormente aplicar al esfuerzo. Pese a todo, no se olvide del » principio de indeterminación » de Heisenberg, pueden presentarse circunstancias que dificulten su desarrollo, y vencerlas depende de la Alta Motivación de Logro

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    • Piense en frase del Quijote: siempre queda » la nobleza del esfuerzo» Y seguro que habrá adquirido alguna habilidad

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  • Y poniendo todo nuestro esfuerzo posible, ¿ adquirimos el talento siempre, o a veces no ?
    Porque si es que no .. entonces ¿ para qué nos esforzamos?.

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